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Un bolígrafo y unos dados: juegos improvisados para grupos

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El juego es un elemento presente en todas las etapas de nuestra vida. Aunque de entrada suela asociarse con la infancia, lo cierto es que en los últimos años ha quedado sobradamente demostrado que las personas independientemente de su edad juegan a algo, desde aquellos que se enfrascan en un videojuego hasta los que echan una partida semanal de ajedrez, dominó o cartas, y por supuesto los grupos de adultos y jóvenes que organizan partidas con juegos de tablero como el de Alcaudete en locales especializados o en sus propias casas. Incluso se ven este tipo de juegos al aire libre, en calles, parques y piscinas.

Los tipos de juegos se han diversificado. Podría parecer que la tecnología se ha hecho con el sector del juego, y en parte así es, porque no necesitamos grandes espacios donde colocar tableros, cartas y demás recursos. No sólo es cuestión de espacio, también importa la inmediatez con la que podemos sumergirnos en un juego cuando este se desarrolla en una pantalla, veamos por ejemplo la gran diferencia de jugar un Monopoly con un tablero, billetes, cartas y fichas reales o jugarlo a través de un smartphone o videoconsola, La esencia del juego es la misma, a pesar de sacrificar el manejo constante de estos elementos.

Sin embargo, hay otros muchos juegos que se pueden improvisar en cualquier momento y lugar con muy pocas herramientas. Es muy fácil llevar en el bolso, o incluso en el bolsillo, una baraja de cartas o incluso unos dados, y las posibilidades son infinitas. De hecho, incluso con sólo un bolígrafo se pueden hacer grandes cosas: Ahorcado, Tres en Raya, e incluso el Pictionary, son sólo algunos ejemplos de lo sencillo que es jugar si se quiere. Si añadimos, efectivamente, un dado, podemos convertir incluso una servilleta en un improvisado tablero del juego de la Oca, el Parchís, la Escalera o uno de nuestra propia invención. Añadimos unos frutos secos y tenemos las fichas. Las posibilidades son infinitas.

Si ya aumentamos el número de dados, el catálogo de juegos se ampliará. Los dados en ocasiones son un sustituto de las cartas, con valores parecidos a los más altos de una baraja, como el juego del mentiroso, que jugado con dados es una variante de poker, a diferencia del juego con el mismo nombre jugado con cartas, cuyas reglas son diferentes. Lo bueno de este tipo de juegos es que pueden ser jugados por una pareja, pero también por grupos de hasta ocho jugadores, así que son muy versátiles y socorridos cuando no se nos ocurre otra manera de pasar el tiempo y no queremos acudir a la tecnología.

A diferencia de las cartas, unos dados pueden ser creados en un momento con cualquier material que tengamos a mano, desde plastilina hasta miga de pan, o con cualquier plástico o trozo de corcho que forme parte de un envase que vamos a tirar a la basura. Como dato curioso, para los que prefieren mezclar lo tecnológico y lo analógico, se pueden descargar apps que simulan dados para juegos improvisados fuera de casa, e incluso jugando en casa podemos pedirle a Alexa que “tire el dado”, así que hay pocas excusas cuando no tenemos uno a mano.

Si los dados son tan versátiles como para entretener a dos o a ocho personas o incluso más en grandes reuniones independientemente de sus gustos y edades, las cartas se han convertido también en una manera de llevar encima juegos en un espacio mínimo. Cada vez están más extendidos los juegos de cartas que no emplean baraja tradicional. Así, podremos jugar un dominó, un Memory, pero también juegos de estrategia como Virus, que se ha popularizado mucho en el último año. Las batallas de cartas también siguen triunfando desde las famosas Magic, y de hecho en su versión digital proliferan los juegos de batallas y colección de cartas de personajes con habilidades, sinergias y valores, en una modalidad de juegos de rol que llegan a los eSports y que ya son mucho más que el clásico Heartstone.

Está claro, pues, que la herramienta indispensable para pasar una tarde de juegos con pocos recursos es la imaginación. También ha quedado claro que el juego no tiene edad, y que de hecho aporta muchos más beneficios que el simple entretenimiento, así que merece la pena seguir descubriendo nuevos modos de exprimir barajas, dados, e incluso bolígrafos.