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¿Por qué la Sierra de Segura fue declarada Provincia Marítima?

Todos los que no conocen esta parte de la historia jiennense quieren saber por qué una provincia que dista de estar cerca del mar fue declarada Provincia Marítima en el siglo XVIII. Y también qué es lo que une esta provincia a la Armada Invencible.

Para empezar, pongámonos en contexto. En el siglo XVIII, mientras las grandes ciudades se focalizaban en la Ilustración y la Revolución Industrial, la Sierra de Segura seguía prácticamente intacta. En ella, las gentes que vivían se dedicaban a la agricultura y a la ganadería. Como sabéis, Jaén es tierra de olivos, cereales, forrajeras y almendros y en ellas trabajaban los jornaleros, ocupando así el 70% de las actividades.

Pero un 31 de enero de 1748, Fernando VI creó la Provincia Marítima de Segura. Así fue como la Sierra de Segura se convirtió en un territorio que servía para la gestión y explotación de los recursos forestales que iban destinados a la construcción de barcos y buques, de entre los cuales destaca el de la Armada Invencible.

De esta manera, la Sierra de Segura pasó a convertirse en el principal abastecedor de madera para todas las necesidades civiles o militares de toda España. Por ello, las ordenanzas del Común de Segura, que protegían los montes procurando su conservación, quedaron atrás. Fernando VI convirtió el monte en una explotación privada y causó así la transformación de la sierra.

La historia marítima de Jaén comenzó con la construcción de la Real Fábrica de Tabacos de Sevilla, la cual actualmente es la Sede de la Universidad. Tras ello, los ingenieros navales descubrieron que la madera serviría para la construcción de barcos de guerra.

 

ACTUALMENTE, SE SIGUEN CONSTRUYENDO VELEROS EN JAÉN

Desde entonces y hasta el día de hoy, muchos veleros han sido construidos en Jaén. Prueba de ello es Tarsis, el astillero líder de veleros de pequeña y mediana eslora en España. Que por cierto, con su modelo Tarsis 20 consiguió ser preseleccionado para “Barco del año” en Francia.

Diferentes trabajadores del pueblo jiennense de Andújar son quienes ponen a punto los veleros jiennenses: el herrero hace los candeleros y pasamanos de la cubierta; el carpintero, el timón, la caña y las puertas del interior y una empresa textil, se encarga de la tapicería. Después, del doble casco se encargan los hermanos Diego, que no son otra cosa que fabricantes de piscinas privadas. Y es que barcos y piscinas se hacen del mismo material. Así que, con producto y mano de obra jiennense tenemos un barco homologado por Europa y reconocido como insumergible.

Así es, Jiennenses, esto es una prueba más de que en Jaén no cabe un “no”. Quien se proponga hacer cualquier cosa lo puede conseguir porque esta es tierra de trabajadores y soñadores.

Foto: Bernardo Pérez